El Maximalismo Moderado

¿ De qué se trata ?

Voy a ir por pasos…

En primer lugar, hablar sobre el Maximalismo, que tal y como la palabra indica, es el opuesto al Minimalismo. Ambos movimientos determinan un estilo pero claro está que desde el prisma del mundo de la Organización, el Minimalismo está mejor visto y toma las riendas a la hora de mostrar orden visual.

Esto tiene una razón de ser, y es que cuando se trata de mantener un espacio recogido y en orden, siempre será más sencillo hacerlo cuantas menos cosas haya, de aquí la famosa frase del «Menos es Más», pero y ¿qué hay de todas aquellas personas amantes del arte, del coleccionismo, etc?

Algunxs podemos y sabemos convivir con ambas características dentro de un espacio: Maximalismo + Orden. De forma que confirmo. – ¿Es eso posible? – Si, es posible!

Yo misma soy Maximalista y Ordenada. Bueno, Maximalista Moderada y ordenada.

Por qué hablo del Maximalismo Moderado?

Pues bien, el Maximalismo tiene como encabezado el claim de «Más es Más» y se caracteriza a nivel de diseño por tener todos los espacios a tope: mezclando colores, texturas, estilos, tapizados, en definitiva, un espacio lleno de detalles que para algunos puede suponer demasiada saturación.

Existen muchos estilos y combinaciones dentro del Maximalismo. Pueden gustarte más o menos pero es ahora una tendencia dentro del mundo de la decoración.

Personalmente adoro el estilo Memphis de la decoración y a dos de sus artistas @miriam_alia y @patricia_bustos

A pesar de todo eso, quería exponer cual es mi estilo: atemporal y chillón; me encanta mezclar y soy una enamorada de la decoración friki, cerámica y monigotes que me aportan recuerdos de la infancia. Cuando me enamoro de algo, procuro adaptarlo a mi rollo y buscarle un espacio coherente a la hora de coordinar los elementos.

Eso no significa en ningún caso que no pueda ni sepa adaptarme a un estilo más tranquilo y zen, simplemente quiero hacer sentir bien a aquellas personas que no optan por la vela, el incienso y la madera natural. Todo bajo y con control, es bien.

No debes sentir que no eres un buen candidato para el mundo del orden si tienes mucho de algo o simplemente te gusta la decoración. En el orden no hay fronteras ni perfiles, siempre se puede mejorar, pero tal vez si que te pueda ayudar a encontrar la mejor manera de ubicar esos elementos que dan personalidad a tu espacio sin que se vea tan saturado.

Lo más importante es conocer la diferencia y saber distinguir entre:

a) Objetos que suponen baches en el camino tales como: acumulación impulsiva, apego por lo material, coleccionismo sin medida… estos nos hacen perder el tiempo de mala manera por dos motivos: 1. Mucho más que limpiar 2. No tenemos controlado lo que tenemos y donde lo tenemos, por lo que invertimos mucho tiempo buscando cuando necesitamos algo.

b) Objetos que nos hacen felices y que almacenamos con coherencia para darle personalidad y un toque especial a nuestros espacios: decoración

El orden, no es sinónimo de minimalismo, si bien es cierto, ese minimalismo puede ayudarte a mantener el orden. Hay que ser realistas y conscientes acerca de lo que necesitamos para vivir, todo lo demás no es necesario pero nos puede hacer felices o simplemente gustarnos, por lo que no debemos de darle la espalda a todo.

Las revistas, Pinterest & Instagram son algunas herramientas de las que nos muestran el efecto del antes & después, nos hacen anhelar la necesidad de esa perfección tan admirable… pero … a mucha gente le produce rechazo no porque no les guste, sino porque no lo ven viable.

  • ¿Cómo voy a mantener eso?
  • Claro! Eso es una revista!
  • Eso es imposible de lograr!
  • ¿Cuánta pasta voy a tener que dejarme?
  • Bufff, mi familia me mata!

La clave está en el equilibrio. No hace falta vivir en la perfección; la vida está viva, nuestros espacios también y nuestras jornadas varían según muchas circunstancias, de modo que la base es tener el control sobre nuestros espacios y pertenencias, no tanto andar buscando la perfección.

Lo más importante es no engañarnos; a simple vista puedes apreciar un espacio limpio, radiante, sin distracciones, pero una vez abres el primer armario o cajón, te das cuenta que nada tiene que ver… Muy probablemente sea porque lo que muestras es a lo que te gustaría llegar, pero queda trabajo por hacer, porque todo aquello que está encerrado debería transmitir la misma sensación que el espacio. No lo hagas para ni por nadie más que para ti. Verás que bien te sientes 🙂

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